Por Germano Couy, Copresidente de la Región Panamericana de Acer
Durante la última década, la inteligencia artificial se ha tratado como una promesa: con entusiasmo, pero con cierta distancia. Se la consideraba un accesorio, un “plus” que se agregaba al hardware o al software. Ese momento ha quedado atrás.
Lo que se observará en 2026, y lo que ya se ha experimentado en los meses previos, no representa una simple evolución tecnológica, sino un cambio de naturaleza. La IA ha dejado de ser una característica para convertirse en infraestructura esencial. Hoy se encuentra en el centro de las actividades diarias: el trabajo, el aprendizaje, el análisis de datos, la movilidad, el entretenimiento, el cuidado de la salud y la administración de ciudades enteras.
Sobre todo, este avance ocurre en el dispositivo mismo, no exclusivamente en la nube. Ese es el punto de inflexión clave. La nueva computadora no se define solo por su velocidad, sino por su inteligencia.
Hace apenas un año, las AI PCs se veían como una categoría emergente. Actualmente, representan una porción sustantiva del mercado y han impulsado un ciclo de renovación acelerado. Los procesadores con unidades NPU dedicadas permiten ejecutar tareas intensivas de IA de manera local: traducciones instantáneas, asistencias creativas, edición avanzada de contenido, automatización en tiempo real y flujos profesionales que antes demandaban servidores.
Este cambio se ha hecho evidente en Argentina. En el evento Momentum Acer, la compañía compartió con el mercado local su estrategia para 2025-2026 y un portafolio completamente renovado, donde las capacidades de IA constituyen el punto de partida de la experiencia. Meses después, en Argentina Game Show, Acer demostró cómo esta tecnología está transformando el gaming.
Acer acompaña esta transición con un ecosistema amplio de dispositivos: equipos livianos para productividad móvil, estaciones compactas con rendimiento de clase servidor, Chromebooks con NPU integrada y máquinas diseñadas específicamente para creadores y gamers que requieren máxima velocidad. La IA ya no aparece en una función aislada: estructura toda la experiencia del usuario.
Sin embargo, su impacto trasciende el cómputo personal. La IA ha transformado sectores donde la precisión, la velocidad y la automatización son críticas. En medicina, facilita el análisis de imágenes, apoya diagnósticos tempranos, convierte notas en registros clínicos en tiempo real y libera al personal de salud para enfocarse en los pacientes.
En movilidad, impulsa e-bikes y scooters conectados con sensores e inteligencia embebida. En ciudades inteligentes, habilita soluciones para interpretar congestión, seguridad y comportamiento urbano en tiempo real. Y en gaming —uno de los sectores de mayor crecimiento en Argentina—, potencia experiencias inmersivas, animación generada por IA y ecosistemas donde hardware, contenido y comunidad se complementan.
Acer ya no se limita a ser un fabricante de computadoras. La compañía opera como un grupo diversificado en áreas como ciberseguridad, salud digital, movilidad, estilo de vida inteligente, cloud empresarial, animación 3D, gaming, electrodomésticos conectados, purificación, energía y smart cities, entre otras. Este modelo de múltiples motores de negocio acelera la innovación real, no solo incremental. Cada subsidiaria aporta perspectivas únicas y, en conjunto, construyen un ecosistema integrado donde la IA fluye como corriente eléctrica: invisible, pero indispensable.
Este enfoque se refleja en resultados regionales concretos. En Paraguay, Acer alcanzó uno de los hitos más importantes del año al adjudicarse un proyecto público estratégico para suministrar 1.400 unidades de la Veriton Vero Z6724GT AIO de 24 pulgadas y 300 monitores comerciales a la Hidroeléctrica Binacional Itaipú, una de las instalaciones energéticas más grandes y críticas del mundo. Este logro posiciona a Acer como aliado tecnológico confiable para infraestructuras de misión crítica. Itaipú no solo abastece una parte sustancial de la energía de ambos países, sino que también impulsa programas de educación, salud y desarrollo comunitario. Con este despliegue, Acer Paraguay refuerza su capacidad para entregar soluciones confiables y energéticamente eficientes en entornos industriales y gubernamentales complejos, demostrando la confianza depositada por grandes instituciones en su tecnología escalable.
La industria ingresa en una etapa donde el hardware responde a la IA y esta, a su vez, responde a las personas. Ese equilibrio definirá qué tecnologías serán relevantes en el futuro. Al hablar de IA, suele enfatizarse su sofisticación técnica, pero el impacto más profundo es humano. La pregunta central para 2026 no es qué puede hacer un algoritmo, sino cómo esa capacidad mejora la vida cotidiana.
En Acer creen en el concepto de Human Intelligence: diseñar experiencias donde la tecnología amplifique talentos, simplifique cargas, reduzca barreras y permita que la creatividad, la productividad y el aprendizaje fluyan de manera natural. La IA no debe imponerse; debe acompañar.
El futuro inmediato estará marcado por soluciones híbridas: IA en el dispositivo conectada a la nube cuando sea necesario; automatización contextual; experiencias tridimensionales; dispositivos más eficientes energéticamente; y un ecosistema tecnológico que se adapte a los cambios en la vida de las personas y las ciudades.
Se ingresa en la década de la inteligencia distribuida: donde el dispositivo importa tanto como la infraestructura circundante, donde los usuarios esperan que la tecnología se anticipe sin sobrecargarlos, y donde el desafío no será generar más poder de cómputo, sino mayor valor humano.
En este contexto, el rol de Acer es claro: impulsar un futuro con innovación con propósito, donde la IA sirva a la vida real y cada avance tecnológico encuentre su razón en las personas.
Porque 2026 no es el año en que la IA llegó. Es el año en que se integró al tejido mismo del día a día. Y apenas se comienza a vislumbrar su potencial completo.