Grupo Gaman reunió a cuatro referentes del sector para repasar los aprendizajes que dejó la exploción en el Polígono Industrial de noviembre de 2025. FANDOM estuvo ahí. Te contamos todo.
Escribe: Eliana Carelli, periodista especializada en seguros, conductora de FANDOM de Seguros
Grupo Gaman organizó una Mesa de Expertos titulada «Anatomía de un caso complejo y la amenaza climática», un espacio donde se repasaron las lecciones operativas que dejó el caso Spegazzini y se pusieron sobre la mesa los desafíos del riesgo climático.
El panel contó con la participación de Ernesto Bodenheimer, Socio fundador de IBA Latinoamérica; Bárbara Carrizo, Risk Manager de Arcos Dorados; Leonardo Fernández, Director de siniestros de Allianz Argentina; y Tomás Fourcade, CEO en Learisk y Director en Advanta Global.
Este mix de referentes (valuador de activos, liquidador de siniestros, asegurador y asegurado) habló de la necesidad de la coordinación entre las partes para dar respuesta frente a episodios como el que se analizó, pero también de la importancia de estar preparados antes de que sucedan. La diferencia en el devenir de un siniestro complejo la marca la previsión, no sólo una buena cobertura. Estos conceptos ponen en valor los encuentros como el que organizó Gaman porque, justamente, apuntan a revisar lo que pasó para aprender y mejorar. Lo que se pone en juego «a la hora de verdad» es haberla tenido prevista.
Frente a un auditorio colmado de productores de seguros y clientes de Gaman, el primero en exponer fue Tomás, con información y videos tomados de primera mano, ya que el día de la explosión se acercó con su dron al Polígono Industrial Spegazzini. Mostró imágenes, compartió análisis y expuso conclusiones. Del evento, determinó que todo comenzó con un incendio en la empresa Logischem S.A. y que la explosión vino luego, por la exposición al calor de químicos mal almacenados. Esa explosión generó otros incendios secundarios y daños por la onda expansiva. “Se reportaron unos 40 siniestros industriales y corporativos (sin contar los de viviendas) y hay pérdidas materiales estimadas en unos 150 millones de dólares”, señaló. Luego, calificó de muy buena la respuesta del mercado asegurador: “El seguro quedó bien parado porque respondió”, sostuvo y animó a los productores de la audiencia a aprovechar la sensibilidad que generó este siniestro para concientizar a las empresas clientes sobre la importancia de una apropiada toma de coberturas: “Es ahora: hay que instalar el tema de la prevención y el seguro”. Finalmente, identificó algunos aspectos desafiantes en la liquidación de los siniestros en Spegazzini. Dijo que, por la positiva, se reportó un bajo nivel de infraseguro; en cambio, por la negativa, hubo una importante falta de cobertura de Pérdida de Beneficio: “Cuando las pymes afectadas empezaron a ver lo que les costaba reconstruir, sintieron la falta de ‘pérdida de beneificio’. Ya pasaron ocho meses del siniestro y todavía la mayoría no pudo empezar a reconstruir”. Sobre la póliza de Responsabilidad Civil contratada por la empresa donde empezó el fuego, reconoció sin sorpresa que el límite era muy bajo: “Lo que se dijo públicamente es que estaba en el orden 20 mil dólares, lo que no alcanza a cubrir nada de todo lo que pasó. Claramente la póliza falló, pero yo no lo señalo rotundamente como un error porque la verdad es que ninguna pyme de ese tamaño -ni aún muy bien asesorada- tiene una póliza de RC por 100 millones de dólares. La discusión, entonces, es cómo hacemos para que eventos como éste no pasen”, puntualizó Tomás.
Ernesto se sumó señalando que siempre que pasa una tragedia como ésta, los argentinos decimos vamos a aprender: «Hace 44 años que me dedico a esto y seguimos aprendiendo. Tenemos una nueva oportunidad de hacer un lindo ejercicio de aprender. Hay mucho para hacer». El especialista en liquidación de siniestros advirtió, por ejemplo, que estando a ocho meses del siniestro todavía no hay pericia. A su criterio, esto pasa porque, en vez de sentarse todos juntos en la misma mesa de trabajo (asegurados, aseguradores, liquidadores y productores), «hubo Llanero Solitario». Ernesto compartió experiencias y contó anécdota valiosas que ilustran la necesidad de tomar nota después de episodios como éste.
Leonardo, como asegurador, señaló algunos aprendizajes concretos: identificó los “cuellos de botella” que quedaron en evidencia en el flujo de trabajo del seguro. Para eso, diferenció los daños en el epicentro de la explosión en Spegazzini (baja frecuencia, alta intensidad) de los daños en los alrededores (alta frecuencia, baja intensidad): “En la zona núcleo, el desafío es para el asegurado: en medio de la catástrofe, el cuello de botella se arma cuando él debe recolectar toda la información que le piden los peritos para hacer la valuación de los daños. En cambio, en los alrededores, el cuello de botella está del lado de la aseguradora: son muchos siniestros menores generados por un único evento y nuestro desafío es la administración masiva de casos de forma dinámica. Esto último depende de cuán preparada está la compañía (fase operativa, procesos, automatización, etc.) para enfrentar esta situación sin que se resienta la experiencia del cliente”.
Lo fundamental a la hora de la verdad, sumó Bárbara, es la coordinación del manejo de la crisis en su fase inicial: “Para que funcione en la práctica, esto tiene que estar previsto. Tenemos que estar coordinados antes de que pase el siniestro. Los planes de contingencia acortan los tiempos de respuesta y achican la pérdida de beneficio. Tenemos que pensar en la prevención, en la resiliencia y en la continuidad operativa de la empresa”. Y, como experta referente de la parte asegurada, Bárbara habló de infraseguro: “Tengo un dicho que aplica muy bien tanto para empresas chicas y comercios como para grandes corporaciones: infrasegurar un bien es tirar la plata; tan simple como eso. No te estás ahorrando nada; estás comprando mal y atentás contra la continuidad de tu negocio”. Todos coincidieron en remarcar que, si bien es el asegurado quien debe determinar el valor de los bienes a asegurar, es importante que el PAS colabore haciendo las preguntas correctas para que su cliente conozca el riesgo de forma completa y entienda cabalmente el concepto de transferencia de riesgo. La clave es un asesoramiento claro y honesto.
En el segundo tramo de la actividad se abordaron los desafíos del riesgo climático. Leonardo, como Director de Siniestros de Allianz, volvió a enfocarse en el concepto de previsión al referirse a la complejidad operativa y comercial que enfrentaron durante el temporal del 17 de diciembre de 2023. “El mayor desafío lo tenés antes de enfrentar un pico de siniestros semejante. ¿Cómo hacés para gestionar tres mil siniestros que suceden el mismo día? La única forma es que hayas hecho un buen trabajo previo en tus procesos, en materia de simplicidad y automatización. Algunas claves para gestionar el pico sin cuello de botella son una buena calidad de datos, reglas de negocios bien definidas y un equipo de liquidadores estandarizado y profesional”. Además, Leonardo señaló qué es lo que marca la diferencia cuando todo apremia: “Hay que ser dinámicos y flexibles para poder hacer concesiones y excepciones, con el objetivo de acompañar al asegurado en momentos críticos”.
Fue muy valiosa la conversación que se dio entre los panelistas, los referentes de Gaman y los asistentes que se sumaron con preguntas. Les dejo acá el link al video completo de la actividad: https://www.youtube.com/watch?v=3NyF9-VcvVI